Para Guadalupe

La verdad es que te elijo.

No como una promesa bonita de un momento. Como la decisión más sincera que quiero tomar todos los días.

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G

Una carta que necesitaba decirte

Mi mona,

A esta hora quería que encontraras algo muy claro: yo no quiero una vida en la que tú estés lejos. No quiero acostumbrarme a la distancia, ni aprender a vivir como si todo lo que soñamos juntos fuera algo que simplemente debía quedarse atrás.

Yo quiero que volvamos. Quiero volver a ser nosotros, pero no de la misma manera: quiero que sea mejor, más consciente, más tranquilo y más fuerte. Quiero que lo construyamos con hechos, con cuidado y con la certeza de que ambos merecemos sentirnos elegidos.

Lo único que quiero en el mundo entero es que seas mi compañera de vida.

Quiero compartir contigo cada uno de mis sueños, los grandes y los pequeños; contarte las cosas que me emocionan, celebrar tus victorias como si fueran mías y estar cuando el día se sienta pesado. Pero, sobre todo, quiero estar a tu lado para ver cómo cumples todo eso que te propones, ayudarte cuando lo necesites y recordarte siempre lo capaz, valiente y especial que eres.

No te estoy hablando de una idea bonita. Te estoy hablando de esfuerzo diario: de hacer las cosas bien, de escuchar de verdad, de cuidar lo que sentimos, de cumplir los compromisos que hemos establecido y de no dejar que el orgullo, el miedo o la distancia vuelvan a poner una pared entre nosotros.

Quiero elegirte

En los días fáciles, pero también en los que nos pidan más paciencia, más conversación y más amor.

Quiero acompañarte

En cada meta, cada miedo, cada logro y cada versión de ti que todavía estás por descubrir.

Quiero hacerlo bien

No con palabras que se quedan en el aire, sino con acciones que te demuestren todos los días que puedes contar conmigo.

Yo sueño con una vida contigo: con nuestros planes, nuestros días normales que terminan siendo especiales solo porque estamos juntos, nuestras metas, nuestros viajes, nuestras conversaciones y todo lo que aún no sabemos que nos espera. Quiero una vida en la que no tengamos que alejarnos, porque los dos elegimos esforzarnos por cuidar lo que tenemos.

Y también quiero ser honesto contigo: no quiero imponerte una respuesta ni ignorar lo que sientes. Respeto tu tiempo, tus dudas y tu corazón. Solo necesitaba que supieras, sin ninguna duda, cuál es el mío.

Y ahora, una pregunta

Llegó la hora de ver el partido.

¿Quieres que lo veamos juntos?

Siempre contigo,
el amor de tu vida y tu futuro esposo.